José de la Orden, 'El Mosqui'

Presentación

   Algo más que un restaurador
Su hijo, Isidoro de la Orden, no quiere hablar de ninguna de las numerosas personalidades que han pasado por el restaurante a lo largo de los más de cincuenta años que lleva abierto el establecimiento. Ni siquiera incide en las numerosas distinciones gastronómicas que posee la familia. Lo único en lo que insiste es en destacar la personalidad sencilla, amable, seria y cautivadora de su padre, un hombre que era pescador y que su tesón y su constancia le llevó a crear uno de los restaurantes más emblemáticos de la Región: El Mosqui.

Biografía

   Los comienzos de El Mosqui se remontan al año 1952. En aquella época José de la Orden simultaneaba sus labores como pescador con un pequeño quiosco playero que tenían como techo dos bidones de gasoil y estaba alumbrado con petromán, ya que no existía la luz eléctrica. En el chiringuito se servían patatas fritas, michirones y coca cola y poco a poco los amigos le iban encargando caldero, una receta típica de los pescadores que se elabora con arroz, ñoras y pescado de roqueo, y que se ha convertido en el plato estrella del establecimiento.


Con el paso de los años José de la Orden fue ampliando el restaurante al que llamó El Mosqui. Su nombre hace referencia a los numerosos mosquitos que se hacinaban en el utensilio que utilizaba para alumbrar el local. El restaurante ha sufrido numerosas remodelaciones, la última hace dos años después de que el establecimiento fuera pasto de las llamas.


Su hijo explica que a José de la Orden le ha llegado la muerte "con una mente lucida que le permitía contarnos numerosas anécdotas de sus muchos años de trabajo". A buen seguro que el propietario del establecimiento, cuyo eslogan "de la mar al mero y del Mosqui el caldero" se ha hecho popular en toda España, ha fallecido con el convencimiento de que su legado será bien gestionado por uno sus hijos, Isidoro, que ya regenta el establecimiento con la misma profesionalidad que su padre.


El restaurante posee, entre otras distinciones, la Placa al Mérito Turístico, tres Platos de oro, tres Collares gastronómicos y el Liderman al mejor servicio. En el año 1969 Manuel Fraga, por aquel entonces ministro de Turismo, le entregó la placa de bronce al mérito turístico.


José de la Orden Ibañez falleció el viernes veinticuatro de enero a los 79 años en Cabo de Palos, la tierra en la que nació y en la que triunfó en el negocio de la hostelería.


Ángela de la Llana